TEORIA DE LA LITERATURA

 

LA LITERATURA

La literatura no puede entenderse como algo fijo, ya que su definición ha cambiado a lo largo de la historia y depende en gran medida de la forma en que se lea un texto. Más que un concepto objetivo, se trata de una construcción que transforma y enriquece el lenguaje común, alejándose de su uso cotidiano y sin perseguir necesariamente una finalidad práctica inmediata. No es, por tanto, una propiedad que ciertos textos posean por sí mismos, sino el resultado de cómo distintas formas de expresión se relacionan entre sí y de cómo cada sociedad reinterpreta esas obras con el tiempo. Para Terry Eagleton, la literatura es en cierto modo una ilusión: no puede delimitarse como un objeto concreto y es más productivo analizar el conjunto de las prácticas discursivas. En este sentido, tanto la idea de literatura como el canon literario no son verdades universales, sino creaciones de la institución literaria, que otorga prestigio y valor a determinados textos sobre otros.

Eagleton, T. (1983.) Una introducción a la teoría literaria. Basil Blackwell Publishers Limited, Oxford. https://drive.google.com/file/d/1asOL6cw8SveAyUtQEPYIj0Q4XXUNqa3q/view?usp=drive_link

 

EL FORMALISMO RUSO


En la teoría literaria del siglo XX, el formalismo ruso simboliza un esfuerzo; el primero, por la apertura a un campo autónomo de proble­mas, conceptos y métodos para el estudio de la literatura. Entonces, puede decirse que, en algún sentido supone una revitalización de la vieja tradición clásica y clasicista representada por la poética y la retórica.

En el siglo XIX antes del surgimiento del formalismo ruso la literatura era analizada o estudiada desde otras ramas como la historia la psicología y no desde la literatura en sí esto significa que la literatura no era considerada independiente ni autónoma y tampoco existía una teoría de la misma, es por esta razón, que nace el formalismo ruso como un movimiento de reacción al ambiente dominante de los estudios literarios, interesado principalmente por los aspectos formales, es decir, por el procedimiento.

El formalismo ruso fue un movimiento de la teoría literaria que surgió en las primeras décadas en el siglo XX, se originó en Rusia en el contexto de intensos cambios sociales y culturales, y representa una nueva forma de concebir a la literatura y el estudio de la misma. Surge como una forma de darle una fundamentación a la literatura alejada de otras ciencias, con el fin de analizar la obra literaria desde sí misma,

En 1915 un grupo de estudiantes fundó el círculo lingüístico de Moscú y En 1916 un grupo de filólogos e historiadores de la literatura crearon la Opojáz, una asociación para el estudio de la lengua poética y ahí es cuando comienzan a tomar fuerzas las ideas formalistas, estas surgieron en contraposición a las ideas del simbolismo un movimiento de finales del siglo XIX cuyos artistas comunicaban ideas a través de símbolos en lugar de representar la realidad.

Así surgen sus principales representantes, se agruparon en estas dos instituciones: la Sociedad para el Estudio del Lenguaje Poético (OPOYAZ) en San Petersburgo y el Círculo Lingüístico de Moscú, integrados por figuras como Víktor Shklovski, Roman Jakobson, Yuri Tyniánov y Borís Eichenbaum. Los formalistas introdujeron conceptos clave como el de extrañamiento (ostranenie) y la noción de la literariedad, entendida como aquello que diferencia a un texto literario de otros discursos. Aunque fue duramente criticado y eventualmente reprimido por el régimen soviético, el formalismo ruso sentó las bases de la crítica estructuralista y se convirtió en un referente esencial en la teoría literaria contemporánea.

Las siguientes, son obras que se desprenden del formalismo ruso:
Lemon, Lee T., y Marion J. Reis (comps.), Russian Formalist Criticism: Four Essays, Lincoln, Nebraska, 1965. Matejka, L., y K. Pomorska (comps.), Readings in Russian Poetics, Cambridge, Mass., 1971. Bann, Stephen y John E. Bowlt (comp.), Russian Formalism, Edinburgo, 1973. Ehrlich, Victor, Russian Formalism: History-Doctrine, La Haya, 1955. Jameson, Fredric, The Prison-House of Language, Princeton, N. J., 1972. Bennet, Tony, Formalism and Marxism, Londres, 1979. Jefferson, Ann, "Russian Formalism", en Ann Jefferson y David Robey (comps.), Modern Literary Theory: A Comparative Introduction, Londres, 1982. Medvedev, P. N. y M. M., Bajtín, The Formal Method in Literary Scholarship, Baltimore, 1978. Pike, Christopher (comp.), The Futurists, the Formalists and the Marxist Critique, Londres, 1979.

Literary Somnia. (18 de septiembre de 2018). El Formalismo Ruso. LITERARYSOMNIA.
https://www.literarysomnia.com/articulos-literatura/el-formalismo-ruso/
S.A. (s.f.). El formalismo ruso. CERASA.
https://drive.google.com/file/d/1j1SDgC2NZn7g5_J66qWyUy5wz4xIHh-F/view?usp=drive_link


 EL ESTRUCTURALISMO LITERARIO 

Los métodos de la lingüística contemporánea fueron determinantes en el levantamiento y la consolidación del movimiento estructuralista en literatura. Para los precursores de esta corriente literaria, los planteamientos de Ferdinand de Saussure (2007) se convierten en el soporte teórico que sustenta la validez de aplicar los métodos lingüísticos al análisis de la obra.

El estructuralismo entiende la literatura, y en particular la novela, como un entramado de signos cuyo sentido se organiza mediante códigos, es decir, sistemas que incluyen tanto lo que aparece en el texto como lo que queda implícito. Estos signos, formados por la relación entre significante y significado (como plantea Saussure) o por la conexión entre expresión y contenido (según Eco), no representan directamente la realidad, sino que se van encadenando en un proceso continuo de significaciones.

Desde este enfoque, la obra se independiza del autor, ya que su coherencia proviene de las relaciones internas entre sus propios signos: personajes, acciones o posiciones narrativas. Lo central no es lo que el escritor quiso expresar, sino la estructura que sostiene y posibilita el sentido.  De esta manera, la literatura se concibe como un sistema casi cerrado, en el que importan más las conexiones internas de los elementos que la subjetividad del autor.

El estructuralismo literario tiene su origen histórico en los métodos de la lingüística contemporánea, particularmente en los planteamientos de Ferdinand de Saussure, quien estableció las bases teóricas para aplicar métodos lingüísticos al análisis de obras literarias. ​ Este enfoque fue consolidado por figuras como Roman Jakobson, quien emigró a Praga y se convirtió en precursor del Círculo Lingüístico de Praga (1926), y posteriormente en los Estados Unidos, donde recibió influencia de Lévi-Strauss sobre la antropología estructural. ​

A pesar de que sus desarrollos y su origen son bastante anteriores al estructuralismo francés, el estructuralismo checo fue conocido en Occidente cuando comenzaba su crisis. Sumado a lo anterior, los trabajos de Todorov y Kristeva fueron fundamentales para el desarrollo del estructuralismo francés, pues los interesados en esta corriente pudieron conocer por medio de estos dos búlgaros el pensamiento de Bajtín y Lotman, de quienes son famosos sus planteamientos relacionados con la polifonía del texto y la semiótica literaria.

El estructuralismo literario también se nutrió de los desarrollos del formalismo ruso y del estructuralismo checo, aunque este último comenzó a ser conocido en Occidente durante su crisis. Además, los trabajos de Todorov y Kristeva fueron fundamentales para el desarrollo del estructuralismo francés, que tuvo su época de esplendor en la década de los sesenta y llegó a España en los años setenta, coincidiendo con su inserción en los programas de formación de maestros en Colombia.

Entre las figuras más destacadas del estructuralismo en literatura se encuentran: Roman Jakobson (1984), Roland Barthes (1970a, 1970b, 1972).), Jonathan Culler (1987), Tzvetan Todorov (1975) , Mijaíl Bajtín (1994), Gerard Genette (1989), Algirdas Greimas (1976), entre otros. Sus planteamientos han sido estudiados por diversos críticos, entre quienes se encuentra el español David Viñas Piquer quien se refiere a los precursores de esta corriente en su libro Historia de la crítica literaria (2002).

Moreno, M. y Carvajal, E. (2009). El Estructuralismo en literatura: Aportes y límites a las nuevas teorías estéticas y a la investigación en Didáctica de la Literatura. Enunciación, 14 (2), 21-32. 
https://drive.google.com/file/d/1eoDdm4wv_gwF9JfTrYHPBVQCd3FrY4mt/view?usp=drive_link
Olmedo-Neri, R.A. (2015). El estructuralismo: perspectivas de una corriente en decadencia. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, 2, 223-236. https://drive.google.com/file/d/12cmawX9tviNxac3YYEHo_PXVTZi_hie7/view?usp=drive_link

 

 TEORÍA DE LA RECEPCIÓN 

El género literario es clave para entender cómo nos acercamos a los textos. Cuando un lector identifica una obra como novela, drama o poesía, automáticamente le atribuye ciertas características, como su extensión o su forma de organización, que responden a las expectativas que tiene, marcadas por la época en la que vive.

En este sentido, también resulta importante el concepto de concretización (Jauss, 1987), que se refiere a la manera en que una obra cobra sentido al ser recibida por un público concreto. Ese proceso surge del encuentro entre lo que propone el texto y lo que el lector espera de él. Así, el género que sugiere la obra y la idea que el lector tiene de ese género influyen directamente en cómo se lee, interpreta y valora el texto. Por eso, cada género genera lecturas diferentes, y el concepto de género termina siendo una pieza clave en cualquier experiencia de lectura.

Para Jauss, el género es muy importante en su teoría de la recepción porque forma parte del horizonte de expectativas, tanto de los textos como de los lectores. Estos lectores pueden ser del mismo tiempo que la obra o de épocas anteriores. En este último caso, es necesario reconstruir cómo entendían ese horizonte en su contexto, lo que implica considerar la manera en que concebían los géneros literarios. Es decir, la forma en que pensaban los textos influía en cómo los esperaban, los valoraban y los leían. Al final, el concepto de género también refleja la idea que una comunidad histórica tiene sobre lo que es la literatura.

En conclusión, la teoría de la recepción de Hans Robert Jauss se centra en darle protagonismo al lector, una figura que durante mucho tiempo quedó opacada por la importancia que se le daba casi exclusivamente al autor y a la obra. Su propuesta busca construir una historia de la literatura que vaya más allá de los estudios puramente internos de los textos, resaltando que toda lectura y todo análisis están marcados por el contexto histórico en el que ocurren, incluido el propio crítico, que también habla desde su tiempo y sus circunstancias.

Con esta idea en mente, Jauss presentó su famosa conferencia “Historia de la literatura como una provocación a la ciencia literaria”, donde expuso siete tesis que sirven de base a su teoría de la recepción.

Las siguientes obras nos ayudar a entender la teoría de la percepción:

Barck, Karlheinz. 1987. "El redescubrimiento del lector iLa estética de la recepción como superación del estudio inmanente de la literatura? En: Rall, Dietrich. (Comp.) En busca del texto. Teoría de la recepción literaria.Trad.de Sandra Franco. México: UNAM.
Eco, U. (1992). Los límites de la interpretación. Trad.de Helena Lozano. Barcelona: Editorial Lumen.
Fokkema, D.W., Ibsch, Elrud. 1981. Teorias de la literatura del siglo XX.Trad.de Gustavo Domínguez. Madrid: Ediciones Cátedra.
Jauss,H R. (1978). Pour _ une esthétique de la réception. Trad.de Claude Maillard. Paris: Editions Gallimard.

Rodríguez, F. (2000). La noción de género literario en la teoría de la recepción de Hans Robert Jauss. Revista Comunicación, 11 (2). https://drive.google.com/file/d/1fypOUKeuKLqWfvn4JbXQsVC7GMzOUeZY/view?usp=drive_link


Por: Dulce M. López

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